Resilience and Emotional Inteligence - REI501 - 2.2

Usando las emociones

Contenido organizado por Valeria Feitosa de Moura del libro Comportamiento organizacional, publicado en 2010 por Pearson Prentice Hall.

Usando las emociones

Objetivos de aprendizaje

Introducción

La mayoría de los gerentes, en algún momento, necesitan pensar de manera diferente. No todos deben ser genios creativos, pero muchas situaciones cotidianas requerirán un pensamiento poco convencional. En este contexto, la emoción es un excelente aliado. En lugar de ver las emociones como visitantes no deseadas, debemos aceptarlas como un componente clave del pensamiento y la cognición, ya que las emociones pueden mejorar nuestro pensamiento. Aunque este no siempre fue el caso, los investigadores ahora están de acuerdo en que las emociones pueden funcionar junto con el pensamiento de maneras interesantes e inusuales. Quienes estudian el rol de la emoción en los procesos cognitivos nos brindan una sólida comprensión de las formas en que nuestras emociones influyen en nuestro pensamiento, para bien o para mal. En esta clase, usted aprenderá sobre algunos de los hallazgos claves de la investigación sobre las emociones y los pensamientos.

Emociones y Pensamiento

Las emociones pueden ayudar a nuestro pensamiento, mejorar nuestra solución de problemas y ayudarnos a razonar. Por ejemplo, si estamos buen humor, podemos generar nuevas ideas e interesantes, y tendemos a ser mejores en la solución intuitiva de problemas, como generar un nuevo plan de marketing. Si tenemos un humor más negativo, nos enfocamos en los detalles y somos mejores en la solucion de problemas de razonamiento deductivo, como comprobar si hay errores en un estado financiero. Es importante destacar que no todo lo que vincula emoción y pensamiento es inteligencia emocional. Para ser emocionalmente inteligente, las emociones deben mejorar y ayudar a los procesos de pensamiento de alguna manera significativa, no solo influir en ellos. Las emociones contienen datos e información importante, pero también sirven para llamar nuestra atención sobre hechos significativos de nuestro entorno (CARUSO, SALOVEY, 2004).

Entonces cuando tenemos miedo, damos más atención al entorno que nos rodea; estamos buscando una posible amenaza. Cuando estamos felices, nuestra energía y atención se liberan, permitiéndonos explorar el entorno y hacer nuevos descubrimientos.

El nerviosismo y lá preocupación a menudo no son deseados, especialmente a altas horas de la noche cuando usted intenta dormir un poco. Pero estas emociones también ayudan a enfocar el pensamiento en una tarea sumamente importante, ayuda a centrarse en los detalles y la detección de errores (CARUSO, SALOVEY, 2004).

Aplicación Práctica

Considere este ejemplo de cómo las emociones le ayudan a pensar. Usted está sentado en el tren de camino al trabajo. No está seguro de por qué se sientes incómodo, pero lo está. Se siente preocupado y un poco tenso. Comienza a pensar en la planilha de trabajo del presupuesto en su carpeta que entregará a auditoría interna cuando llegue a la oficina a última hora de la mañana. Distraídamente, saca la computadora portátil del maletín y comienza a revisar la planilha de cálculo. Le sorprende ver un error realmente evidente en la segunda página. Sintiéndose nervioso pero lleno de energía, concentra todos sus recursos mentales en la tarea, examinando cada número en cada línea. Vuelve a ingresar todas las fórmulas y vuelve a calcular todos los números. Percibe un error más, bastante pequeño. De repente se da cuenta de que el tren se ha detenido; llegó a su estación. Usted toma su bolso con una mano, su abrigo con la otra, y hace una carrera loca hacia la puerta de salida, lanzándose fuera de la puerta justo a tiempo.

En la clase anterior discutimos la importancia de identificar el sentimiento del otro para tener empatía, aunque esta habilidad es importante, no es suficiente que usted sea empático. Comprender el punto de vista de otra persona puede ser relativamente fácil. Realmente ver el mundo y experimentarlo desde una perspectiva diferente es mucho más difícil. Esta capacidad de experimentar lo que experimenta otra persona o de sentir cómo sería un determinado curso de acción, requiere que generemos una emoción o un conjunto de emociones. Una vez que estamos en esa mentalidad, o en esa disposición de sentimientos, somos más capaces de comprender, desde un nivel de pensamiento y emocional, lo que es ser esa persona o estar en esa situación. Esto, genuinamente, es empatía (CARUSO, SALOVEY, 2004).

¿Por qué necesitas usar las emociones?

La capacidad de usar nuestras emociones de manera inteligente puede ser la base del pensamiento creativo.

Cuando las personas pueden entrar y salir de estados de ánimo, ven las cosas desde diferentes perspectivas, y este cambio de perspectiva a menudo puede resultar en nuevas formas de ver el mundo. Esta capacidad de generar humor también puede jugar un rol en el empatía - sentir lo que sienten los demás. Para relacionarnos genuinamente con los demás, ya sean empleados, jefes o clientes, debemos ser capaces de comprenderlos. Si un miembro del equipo se siente ansioso y somos capaces de generar un sentimiento de ansiedad, podemos empatizar con la persona. A su vez, nuestro sentido de empatía nos permite formar fuertes lazos con el individuo (CARUSO, SALOVEY, 2004).

En la medida en que determinados estados de ánimo faciliten determinados tipos de pensamiento, podemos ser más eficientes, generando, por ejemplo, un humor neutral antes de revisar un artículo y un humor positivo antes de ir a una ceremonia de entrega de premios. Dado que el pensamiento y el sentimiento están vinculados vitalmente, las personas que son buenas para usar las emociones para facilitar el pensamiento pueden ser mejores para motivar a otros. Pueden tener un sentido intuitivo de lo que inspira, motiva y emociona a las personas. Además, los líderes guían a través de palabras y de poderosos íconos de significado o símbolos. La gestión simbólica depende del uso de estas poderosas ideas para enfocar y dirigir la organización. Ciertamente, la gestión simbólica y la capacidad de creación de sentido de los líderes explotan su capacidad de expresión de emociones. Pero esta habilidad también tiene que ver con la naturaleza entrelazada del sentimiento y el pensamiento: la capacidad de hacer coincidir la emoción con el mensaje para comunicarse en un nivel profundo y significativo. Considere algunos de los recuerdos que pueda tener de ciertos momentos de liderazgo (CARUSO, SALOVEY, 2004).

El pensamiento no sucede sin la emoción.

Si bien podemos estar orgullosos de nosotros mismos como seres racionales, las decisiones no se toman únicamente sobre la base de la racionalidad; dependen de la interacción de las emociones y el pensamiento.

Cómo influyen los humores en el pensamiento

¿Usted le pediría un aumento de sueldo a su jefe cuando está de mal humor y gruñón? La mayoría de la gente no lo haría, razonando que sería menos probable que su jefe le diera ofreciera un aumento razonable cuando está de mal humor.

Las personas parecen saber qué estados de ánimo son útiles y cuáles no en una situación determinada. Incluso las personas estereotipadas como anti-sentimientos dependen en gran medida de la emotividad. Tomemos el caso del equipo de fútbol de la escuela secundaria local. El entrenador sabe cuándo es importante preparar al equipo y hacerles pensar que solo pueden ganar este partido. Asimismo, el entrenador sabe que hay momentos en los que necesita disminuir la alegría antes del juego un grado o dos para que su equipo pueda concentrarse mejor en la ejecución del plan de juego (CARUSO, SALOVEY, 2004).

Cómo influyen las emociones en la toma de decisiones

Los médicos a menudo son vistos como pilares de la racionalidad. Sus años de formación médica son científica e intelectualmente rigurosos, por lo que, por supuesto, parecen ser el último grupo en ser influenciado por estados de ánimo pasajeros. Pero ese no es exactamente el caso, como descubrió Alice Isen, psicóloga de la Universidad de Cornell. En sus experimentos, hizo un pequeño regalo a estudiantes de medicina y médicos, con el resultado de que sus diagnósticos eran a menudo más precisos y hechos más rápido. El hallazgo que más nos intriga es que los médicos "felices" proporcionaron notas de diagnóstico que hicieron sugerencias útiles para el tratamiento e incluyeron ofertas para futuras citas.

¿Cómo puede un proceso cognitivo de toma de decisiones verse influido por una razón aparentemente intrascendente? Un regalo, incluso uno pequeño, crea una atmósfera feliz y positiva. Con un humor positivo, es más probable que las personas se sientan generosas y serviciales. Pero el humor positivo también puede mejorar la solución creativa de problemas, lo que puede ser motivo de diagnósticos médicos más certeros (CARUSO, SALOVEY, 2004).

Cómo la emoción controla la atención

Investigaciones de psicólogos como Gerald Clore entre otros demuestran que la forma en que nos sentimos influye en aquello a lo que prestamos atención y en cómo pensamos, recordamos y tomamos decisiones. Clore, por ejemplo, indujo un un estado de ánimo alegre o triste en los sujetos de la investigación. Luego les pidió que completaran una tarea cognitiva o de pensamiento, como juzgar lo que pensaban de un candidato político o describir sus actitudes hacia un producto de consumo. Clore descubrió que los cambios de humor tenían un impacto directo en los juicios de las personas.

El humor y la memoria están vinculados

Incluso nuestros recuerdos están vinculados a nuestras emociones. Cuanto más estrecha sea la correspondencia entre estado de ánimo que experimentamos durante el aprendizaje y estado de ánimo con el que intentamos recordar lo que hemos aprendido, más recordamos. Esta es una lección importante para el gerente emocionalmente inteligente. Por ejemplo, ¿alguna vez ha dado feedback negativo a un empleado problemático, solo para descubrir más tarde que la persona recordaba solo las cosas positivas que usted dijo? Si es así, no está solo. Esto sucede por muchas razones, pero considere por ahora el vínculo entre estado de ánimo y la memoria.

Usted le dió un feedback a su empleado problemático (llamémoslo Henry) de una manera muy sobria, seria y grave. Luego esa semana, se le informó a usted que Henry sintió que la reunión "fue muy buena". De hecho, Henry le dijo a un colega suyo que “hay una o dos cosas en las que necesito trabajar, pero el jefe pensó que estaba haciendo un buen trabajo en general”. Al contrario de lo que usted pueda pensar, Henry no ha perdido el contacto con la realidad; ni usted. El feedback negativo se dio bajo una condición de humor negativo. El feedback positivo, que tiene alguna base en la realidad, se recuerda cuando Henry es sentiéndose feliz, como siempre pasa. Él configuró su bomba de memoria para recordar solo el feedback positivo, por escaso que fueran durante su conversación con él (CARUSO, SALOVEY, 2004).

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Recordar mejor la información cuando se está con el mismo estado de ánimo que cuando se adquirió se conoce como memoria congruente con el estado de ánimo o memoria dependiente del afecto. Es una relación directa: si usted está de buen humor cuando obtiene nueva información, será útil que esté de buen humor cuando tenga que recordarla. Del mismo modo, si se ha desanimado un poco mientras al hablar con un cliente y luego necesita recordar lo que dijo, es posible que recuerde más información cuando esté con el mismo estado de ánimo.

Este efecto se intensifica para memorias con mucha emoción. En general, estos recuerdos cargados de emociones son mejor recordados, y por períodos de tiempo más prolongados que los recuerdos menos intensos. Tal vez, es por eso que vale la pena dedicar más tiempo a su presentación al personal, para que el mensaje atraiga la mente y el corazón. Los ejemplos, ilustraciones e historias que cuente en una reunión o presentación formal establecen un tono emocional, se dé cuenta o no. Depende del gerente emocionalmente inteligente hacer coincidir el humor con el mensaje para lograr el máximo impacto. El gerente emocionalmente inteligente es consciente de las muchas conexiones entre emociones y procesos cognitivos - atención, memoria, pensamiento, razonamiento, solución de problemas - y luego tratar de hacer coincidir las emociones, cuando sea posible, con la tarea en cuestión o seleccionar tareas en función de cómo se siente una persona (CARUSO, SALOVEY, 2004).

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Comprenda por qué los eventos traumáticos afectan la salud emocional y física en esta interesante charla Ted de Nadine Burke Harris: Cómo el trauma infantil afecta nuestra salud mental y física a lo largo de la vida.

Enlace: <https://bit.ly/3lGjSaO> Consultado el 12 de octubre de 2020.

Resumiendo

En esta clase usted aprendió que usar nuestras emociones es importante para que podamos tener empatía y así lograr vínculos fuertes con otras personas; las emociones nos ayudan a ser más creativos y a prestar más atención cuando el momento lo exige. Además, aprendió que las emociones influyen en nuestro pensamiento, influyen en nuestra toma de decisiones, controlan nuestra atención y están relacionadas con nuestra memoria.

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En general, podemos concluir que aquellos que tienen la capacidad de usar sus emociones son pensadores creativos, que pueden inspirar a las personas, enfocarse en lo que es importante cuando las emociones son fuertes, pueden sentir lo que otros sienten, usan las emociones para mejorar el pensamiento y para informar y cambiar creencias y opiniones.

En la punta de la lengua

Referencias
Bibliograficas

CARUSO, David R.; SALOVEY, Peter. The emotionally intelligent manager: How to develop and use the four key emotional skills of leadership. John Wiley & Sons, 2004.

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Imágenes: shutterstock

Libro de referencia:

Comportamento organizacional

ROBBINS, Stephen P.; JUDGE, Timothy A.; SOBRAL, Filipe.

Pearson Prentice Hall, 2010.

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